viernes, 16 de marzo de 2012





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Marshall McLuhan piensa los medios como extensiones del cuerpo. Las herramientas extensiones de los huesos o una suela de zapato blanda extensión del músculo del pie. No tanto como prótesis, sino como algo que prolonga el cuerpo de manera funcional.

En el momento de surgimiento de la fotografía, algo así como la protofotografía, las mismas personas que exploraron el medio, hablaron del proceso como la naturaleza que usa un lápiz imitable (2), de una escritura solar (3), o que era un medio de capturar la realidad. Estas pequeñas frases mostraban las aproximaciones que tenían estos personajes dentro del mismo quehacer.

McLuhan no solo habló de las extensiones, sino pensó que era una acción de autoamputación, es decir, que en la medida en que se hagan más extensiones se anulan corporalidades, sentidos, se podría decir que se atrofian ciertas gestualidades funcionales del cuerpo.



A partir de todo esto, me pregunto si el encuentro con un nuevo medio, así hayan sido el de los mismos que lo exploraron y crearon las máquinas fotográficas, puede ser tan complicado conceptualmente y por lo tanto experiencial que genere una especie de preautoamputación, cuyo pensamiento omita al operador del proceso de uso de la máquina. En términos de McLuhan, que se niegue el aspecto de la máquina como extensión o como gesto humano.


(1) Rebecca Horn, Einhorn (Unicornio), 1970 y Handschuhfinger (Guantes de dedos), 1972.
(2) Henry Fox Talbot.
(3) Joseph-Nicéphore Niépce.

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