La vuelta al día en ochenta mundos.
Tiempo y espacio atrapado.
Nuestros imaginarios cambian y resulta totalmente abrumador pensar en esta idea. Si los medios eran masajes así como dice McLuhan, la época de la revolución industrial sería un ejemplo de la deformación a través de ellos. Pero, ¿qué es eso de deformarse?
Qué significa deformarse en la revolución industrial y qué pasaba con los imaginarios y la memoria de las personas. Todo esto que estaba operando como el panóptico en la ciudad del que habla Foucault o los planes de reformas urbanísticas del Barón de Hausmann en París, ¿qué tipo de efectos operaban dentro de una persona a partir de estas condiciones?
¿Qué suponía empezar a fijar en físico los fenómenos? ¿era esto lo que sucedía con las máquinas? ¿representaciones automatizadas de fenómenos como el sonido, en un instrumento de cilindro o la luz con una fotografía?
¿Estaba ocurriendo que la memoria empezaba a crear almacenes externos de registros a partir de las máquinas?
Aquellos nuevos medios y sus conversaciones con los operantes y los receptoras, traen consigo el dolor, el miedo. El dolor de entender un nuevo medio, el dolor de cambiar los imaginarios propios.
Tanto para la persona presente viviendo los cambios y tal vez siendo cómplice de ellos; como para uno, que es un visitante de estas ideas en el 2012; o qué pasaría si lo visitaran imaginarios de otras épocas. La vuelta al mundo en infinitos imaginarios.
Por ejemplo el cine supuso una especie de dolor. El imaginario del dolor del tren penetrando y atravesando las entrañas de un cuerpo que solo entiende por su experiencia. De pronto la fotografía de igual manera debió penetrar fuertemente como un elemento nuevo en los imaginarios de las personas y no debió ser fácil, a pesar de que el tiempo que transcurrió entre la patente de Daguerre en 1839 hasta la utilización de la cámara en el mundo fuera muy corto, aun para esta época industrial donde los tiempos se habían acelerado. La vuelta al día en infinitos imaginarios.
Entonces es posible que dentro de estos cambios de funcionamiento social una persona no terminara de entender el nuevo medio, como por ejemplo trabajar una fábrica y no entender qué está pasando con su propio imaginario o imaginarios, porque se siente una velocidad que no es la suya. Eso es lo que pudo traer consigo la revolución industrial y las máquinas, esa sensación de aceleración del tiempo. Entonces, ¿cuáles son sus tiempos, quién o qué dicta los tiempos de las personas, o acaso hay tiempos de vida privada, de vida pública?
Si en una época se hace un zapato en cierto tiempo, la fábrica hace mil en un segundo, por decir cualquier cosa, cuáles son los tiempos, cómo se "debe" mover una persona en ciertos espacios.
Como ejemplo, Cortázar viajó de París a Marsella, pero no a la velocidad que le dictaba la vía, sino lo que hizo fue prácticamente vivir en el camino de ida durante un mes, un tiempo que no cuadraba con lo presupuestado por la vía. La pregunta era porqué valía la pena vivir en la vía, a pesar de que esta estuviera construida para que el camino durara lo menos posible a Marsella.
Entonces plantearía mis dudas sobre este proceso de la revolución industrial del siglo XVIII hacia pensar el tiempo real y tiempo diferido, el tiempo atrapado, y todo esto que sucede en cierto espacio específico que mantiene una relación maquinal espacio temporal para la captura.



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