sábado, 12 de mayo de 2012
Carta:
Hay una pausa en la obra de la nada.
Hay
un lugar vacío. Permanezco en una situación como si fuera equipaje de mano. Empiezan
a salir los sordos de casa, escritores proclaman un mundo enfermo y se realizan
simultáneas bodas sin oro llenas de arroces de futura nada. Los tartamudos
invaden los bares y cabarets de una ciudad de aquellas que los realistas llaman
de ficción. Se juega al juego de las reglas de los patafísicos y se escriben
palabras que terminarán por dejar de ser meras jitanjáforas desbordadoras de
sentido. Boxeadores cabeceando por doquier. El teatro pobre ruso surgiendo de
setecientos fenómenos de movimiento y de un contexto histórico difícil e
incomprensible después de haber sido leído por la madre de Máximo Gorki.
Científicos tales como Tesla andan por ahí gritando y susurrando que el mundo
es una caja de resonancia continua. Los cordones umbilicales se rompen para
crear otros o como dirá Krauss para servirse de la retícula de un pasado horizonte
de comprensión. Es una búsqueda, siempre lo es, y se mantiene de esa manera. Este
mundo es como las vidas del sobrino de Wilde, Cravan.
Culpable,
yo, futurista con bigotes vestido como pingüino de encuentros con el fin del
mundo de Herzog, de haber leído ese cuento del hambre del artista y sentirse
responsable de haber visto y no escuchado unos cuantos libros, esas ideas que
siempre creí literales, entiendo que son literarios y por consiguiente de mecanismos.
De manifiestos de lo que se oye en una casa, en un cuarto, en unos caminos, en
una vuelta, o en un ejercicio de salida. La poesía sonora se está manifestando
de múltiples formas, un desorden con sentido simultáneo alejado de aquello
llamado vulgarmente música. La vibración de la voz en el cuerpo. Las
aproximaciones al ruido son evidentes, el blanco pasa a ser adjetivo de la
palabra ruido o silencio, ya no me acuerdo cuál de las dos. Pero es esta
acumulación histórica sonora que me recuerda aquella marcha del funeral de
aquel sordo, y demuestro que Xenakis con su método de componer y generar
tremendas instalaciones sonoras a base de modelos de la naturaleza, tiene mucho
que ver con Kandinsky y su simbología del color, además claro está que los
constructivistas también hablan de futurismo como si se tratara de todos
nosotros.
Empiezo a mezclar muchas obras de poesía sonora que
usan la voz como medio de experimentación. A veces se forman nudos de ruido. Me parece que funciona.
Bernard Heidsiek, Brian Gysin,
Henri Chopin, Francois Dufrene, Mimmo Rotella, Bob Cobbing, Ladislaw Novak,
Hugh Davies, Sten Hanson, Bengt Emil Johnson, William Borroughs, Paul de Vree,
Gil J. Wolman, ocuparán, como futuros poetas sonoros, casi todo el espacio de mi futura joroba.
La nombré vanguardia.
Este
mundo que guardo en mi maleta es mi presente, mi futuro o mi rechazo al pasado.
La verdad es que he perdido su distinción y he pensado que debo disculparme con
un par personas parte de la sociedad de la que somos parte.
Espero,
mi buen amigo Raoul Hausmann, recibas esta carta que te escribo desde este prostíbulo, y para
que entiendas que a través de la imaginación encuentro nuevas maneras de
apropiarme del mundo, de las palabras y las cosas, pero sobretodo de tus
poesías.
…quien
vive muchas vidas, vive muchas muertes.
jueves, 10 de mayo de 2012
domingo, 6 de mayo de 2012
Sobre las guerras mundiales encontré varias referencias con historias relacionadas al contexto. Vi Senderos de Gloria hace mucho tiempo pero lo que más recuerdo son las tomas de las trincheras.
El Guernica de Pablo Picasso
Senderos de Gloria de Stanley Kubrick
1957
Links:
Esta película narra una historia de antimilitarismo sucedida en la Francia de 1916 durante la Primera Guerra Mundial.
La Gran Ilusión de Jean Renoir
1937
Link:
La historia de esta película antimilitarista sucede en un campo de prisioneros durante la Primera Guerra Mundial.
martes, 1 de mayo de 2012
miércoles, 4 de abril de 2012
Todos los cuadros de Turner.
"Para Gilpin, la
singularidad no es cualquier cosa que ofrecerá o no tal o cual zona
topográfica; nacerá más bien de las imágenes que surgirían en todo momento, y
de su eco en la imaginación. El paisaje no es, entonces, estático, sino que se
recompone constantemente en diversos cuadros, distintos y singulares."
La Originalidad de la Vanguardia - Rosalind Krauss
Every… William Turner postcard
2005 digital chromogenic print
mounted on aluminium 101.6 x 127 cm
Idris Khan
martes, 3 de abril de 2012
viernes, 30 de marzo de 2012
viernes, 16 de marzo de 2012
La vuelta al día en ochenta mundos.
Tiempo y espacio atrapado.
Nuestros imaginarios cambian y resulta totalmente abrumador pensar en esta idea. Si los medios eran masajes así como dice McLuhan, la época de la revolución industrial sería un ejemplo de la deformación a través de ellos. Pero, ¿qué es eso de deformarse?
Qué significa deformarse en la revolución industrial y qué pasaba con los imaginarios y la memoria de las personas. Todo esto que estaba operando como el panóptico en la ciudad del que habla Foucault o los planes de reformas urbanísticas del Barón de Hausmann en París, ¿qué tipo de efectos operaban dentro de una persona a partir de estas condiciones?
¿Qué suponía empezar a fijar en físico los fenómenos? ¿era esto lo que sucedía con las máquinas? ¿representaciones automatizadas de fenómenos como el sonido, en un instrumento de cilindro o la luz con una fotografía?
¿Estaba ocurriendo que la memoria empezaba a crear almacenes externos de registros a partir de las máquinas?
Aquellos nuevos medios y sus conversaciones con los operantes y los receptoras, traen consigo el dolor, el miedo. El dolor de entender un nuevo medio, el dolor de cambiar los imaginarios propios.
Tanto para la persona presente viviendo los cambios y tal vez siendo cómplice de ellos; como para uno, que es un visitante de estas ideas en el 2012; o qué pasaría si lo visitaran imaginarios de otras épocas. La vuelta al mundo en infinitos imaginarios.
Por ejemplo el cine supuso una especie de dolor. El imaginario del dolor del tren penetrando y atravesando las entrañas de un cuerpo que solo entiende por su experiencia. De pronto la fotografía de igual manera debió penetrar fuertemente como un elemento nuevo en los imaginarios de las personas y no debió ser fácil, a pesar de que el tiempo que transcurrió entre la patente de Daguerre en 1839 hasta la utilización de la cámara en el mundo fuera muy corto, aun para esta época industrial donde los tiempos se habían acelerado. La vuelta al día en infinitos imaginarios.
Entonces es posible que dentro de estos cambios de funcionamiento social una persona no terminara de entender el nuevo medio, como por ejemplo trabajar una fábrica y no entender qué está pasando con su propio imaginario o imaginarios, porque se siente una velocidad que no es la suya. Eso es lo que pudo traer consigo la revolución industrial y las máquinas, esa sensación de aceleración del tiempo. Entonces, ¿cuáles son sus tiempos, quién o qué dicta los tiempos de las personas, o acaso hay tiempos de vida privada, de vida pública?
Si en una época se hace un zapato en cierto tiempo, la fábrica hace mil en un segundo, por decir cualquier cosa, cuáles son los tiempos, cómo se "debe" mover una persona en ciertos espacios.
Como ejemplo, Cortázar viajó de París a Marsella, pero no a la velocidad que le dictaba la vía, sino lo que hizo fue prácticamente vivir en el camino de ida durante un mes, un tiempo que no cuadraba con lo presupuestado por la vía. La pregunta era porqué valía la pena vivir en la vía, a pesar de que esta estuviera construida para que el camino durara lo menos posible a Marsella.
Entonces plantearía mis dudas sobre este proceso de la revolución industrial del siglo XVIII hacia pensar el tiempo real y tiempo diferido, el tiempo atrapado, y todo esto que sucede en cierto espacio específico que mantiene una relación maquinal espacio temporal para la captura.
Lo que dice detrás de la fotografía de Bayard.
(1)
"El cuerpo que veis aquí es el de Monsieur Bayard... La Academia, el Rey y todos aquellos que han visto sus imágenes las han admirado, igual que vosotros. La admiración le reportó prestigio, pero no le dio un chavo. El Gobierno, que tanto dio a Daguerre, dijo que nada en absoluto podría hacer por Bayard, y el infortunado decidió ahogarse".(2)
(1) Hippolyte Bayard, Autorretrato de un hombre ahogado, 1840. Positivo directo sobre papel, París.
(2) Refiriéndose a Daguerre.
Extraído de La Historia de la Fotografía de Beaumont Newhall.
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